Carta a partidos políticos: ‘se debe escuchar más a los ciudadanos’

Partidos


La organización ciudadana FUTURO 21 lanzó un llamado a los partidos políticos del país de cara a la renovación que de gubernaturas, municipios, congresos locales y presidencias municipales.

Dessiré Navarro, integrante de esta asociación, aseguró que debido al contexto social que se vive en México es de suma importancia que se erradiquen prácticas de corrupción y nepotismo que persiste en las fuerzas políticas.

Además, precisó, que se debe abrir un canal permanente de diálogo con los ciudadanos con el objetivo de atender demandas y quejas.

Ante esta situación, Demetrio Sodi, coordinador general de la organización Futuro 21 enlistó una serie de puntos a considerar por los partidos políticos que operan a nivel nacional.

Aclaró que es una exigencia ya que los partidos políticos se han alejado, cada vez más, de los reclamos de la gente, y en sentido contrario, dedican la mayor parte de sus recursos y esfuerzos en favor de intereses de grupos internos o protegiendo corporaciones económicas delincuenciales.

En tanto, la ex senadora Angélica de la Peña quien compartió un importante documento acerca de su Propuesta sobre próximas Consultas Ciudadanas para un mejor entendimiento y éxito de las mismas.

Mientras que Isidro Cisneros describió cuál será el procedimiento y temática acerca de los futuros Foros sobre los Partidos que llevará a cabo Futuro 21.

Como plataforma de candidatos a puestos de elección popular, Futuro 21 invitó a sus destacados miembros, Gabriela Sodi y Gabriel Quadri, ambos Diputados Electos al Congreso Federal para hablar de los más relevantes temas de su agenda de trabajo en el Congreso.

“El pasado 6 de junio observamos un poderoso reclamo ciudadano para
transformar desde sus cimientos a los partidos políticos.

El voto de confianza que recibieron en distintas entidades del país debe
interpretarse como un mandato de renovación.

Esto es importante por dos razones: de un lado, por el declive de los partidos como
organizaciones, como objetos de lealtad de los ciudadanos, como
movilizadores de votos y como actores clave de la política democrática;
del otro, porque esta situación produce ciudadanos que desdeñan la
política configurando una sociedad del descontento que es la base
electoral de los regímenes populistas.

La ciudadanía envió diversos mensajes a los partidos políticos, los cuales deben de ser atendidos con
la mayor urgencia y puntualidad.

El primero, es una exigencia al hecho de que los partidos políticos se han
alejado, cada vez más, de los reclamos de la gente, y en sentido
contrario, dedican la mayor parte de sus recursos y esfuerzos en favor de
intereses de grupos internos o protegiendo corporaciones económicas
delincuenciales.

Esto desnaturaliza a los partidos políticos cuya razón de
existencia es actuar en razón del interés general.

El segundo, tiene que ver con las propuestas programáticas de los
partidos, las cuales se han esclerotizado, y son, en términos generales,
anacrónicas.

Se han distanciado de la realidad social, contradicen
algunas de las demandas más sentidas de la población, y ello fue
percibido y reclamado por los electores.

El tercero hace evidente que nuestro sistema de partidos muestra un
deterioro ético y político que pone en riesgo los avances democráticos
alcanzados por el país durante cuatro décadas.

La desconfianza ciudadana se acrecienta cuando una parte de las y los candidatos
postulados por los partidos, no reúnen los requisitos éticos que debieran
ser básicos para participar en los comicios.

Es necesario reconocer que hubo candidat@s (y algunos fueron electos) que no acreditaron
elementales condiciones de honorabilidad y honradez para representar a
las y los electores en los congresos o para ocupar cargos en la
administración pública.

Esta alerta advierte de un peligroso fenómeno que los partidos deben
atacar de frente: hay que evitar que los partidos puedan convertirse en
instrumentos de grupos oligárquicos o peor aún, en escudos de
protección de la delincuencia organizada.

Esto, lamentablemente ha 1 sucedido antes, pero ahora, en los recientes comicios, adquirió
condiciones de gravedad. Además la mayoría de las y los candidatos se
negaron a firmar los compromisos del 3 de 3.

La transparencia en el comportamiento de los representantes y funcionarios electos sigue
siendo una asignatura pendiente de nuestro sistema de partidos.

El cuarto mensaje deja claro que la alternativa no se encuentra ni en las
llamadas candidaturas independientes ni en el surgimiento de nuevos
partidos.

Una confirmación de lo anterior lo observamos cuando la
totalidad de las organizaciones que buscaron su registro, fueron
rechazadas por los electores, y lo mismo sucedió con la gran mayoría de
las candidaturas independientes.

Sin embargo hay que decir que las alianzas electorales llegaron para quedarse y que utilizadas
correctamente pueden ser un valioso instrumento para evitar que de
nueva cuenta se monopolice el poder en un solo partido y en un solo
individuo.

Entendiendo que no es justo generalizar, consideramos que
fue un error que algunos partidos privilegiaran las candidaturas internas
y menospreciaran propuestas ciudadanas que representaban inclusión y
mayores posibilidades de triunfos.

Dicho lo anterior, ahora estamos a 3 años de las elecciones de 2024, y es el momento adecuado para pedir al
conjunto de los partidos que den los pasos necesarios para iniciar el
proceso de cambio de nuestro sistema de partidos políticos.
El cambio que nosotros demandamos no se encuentra en un regreso al
pasado; no está en reestablecer en México un régimen de partido de
Estado, ni un sistema de partido hegemónico, y desde luego, menos aún,
un modelo en donde el gobierno maneje las elecciones, donde se termine
con el financiamiento público, con la representación proporcional en el
congreso, con la pluralidad política, y lo más grave, que se elimine al
Congreso de la Unión como poder de control del Ejecutivo. Todo esto
conduciría a México a una dictadura.

En sentido diferente, nuestra petición a los partidos tiene que ver con el
fortalecimiento de una genuina República Democrática de equilibrio y
separación entre los poderes, en donde se garanticen libertades,
bienestar y seguridad social para todas y todos, para lo cual resultan
indispensables partidos fuertes, democráticos, éticamente sólidos y
situados en la modernidad que reclama la ciudadanía.

Para ello, convocamos a los partidos políticos de oposición a iniciar en lo
inmediato sus respectivos procesos de cambio y transformación.

Hacemos este llamado urgente para impulsar un proceso abierto de
discusión con su militancia y con la ciudadanía sobre las medidas que
debe tomar cada uno para dar respuestas a las nuevas demandas y
exigencias ciudadanas”.

Sugerimos iniciar la discusión con estos temas:

  1. DEMOCRACIA INTERNA.
  2. TRANSPARENCIA EN EL USO DE RECURSOS.
  3. ABRIR LOS PARTIDOS A LA CIUDADANÍA.
  4. MODERNIZAR SUS PROPUESTAS PROGRAMÁTICAS.
  5. INCLUIR EN SU PROGRAMA DE ACCION COMPROMISOS CLAROS Y
    MEDIBLES.
  6. CANDIDATURAS A CARGOS DE ELECCIÓN POPULAR.
  7. ALIANZAS ELECTORALES, BLOQUES PARLAMENTARIOS Y
    GOBIERNOS DE COALICIÓN.
  8. HACER PÚBLICOS SUS CODIGOS DE ÉTICA INTERNA Y PROPUESTAS
    DE ÉTICA PÚBLICA.
  9. REFORMAS PARA IMPEDIR LA DELINCUENCIA ORGANIZADA EN LAS
    CANDIDATURAS.
  10. MEDIDAS PARA FORTALECER EL ESTADO DEMOCRÁTICO DE
    DERECHO.