Un juego con la muerte

Un estudio realizado por en 202 exjugadores de football americano encontró evidencias de enfermedades cerebrales, encefalopatía traumática crónica (CTE), en casi el 90% de los estudiados que van desde nivel profesional, universitario y secundaria.

El estudio es el más grande realizado de su tipo, y contó con la donación 111 cerebros donados de exjugadores, encontrando CTE en 110 de ellos.

Los hombres de la línea tanto defensivos como ofensivos son la posición más afectada por el CTE, debido a los repetidos golpes minuto a minuto, seguido por los corredores y los defensivos profundos (cornerbacks y safeties).

El estudio se remonta al 2008, donde la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston y él VA Boston Healthcare System crearon un banco de cerebros con el requisito para los donantes, de haber experimentado repetidos traumatismos craneales.

Entre los cerebros donados para el estudio estaba el del quarterback salón de la fama, Ken Stabler, aunque la mayoría de los donantes no eran revelados sus nombres por respeto a las familias.

Anteriormente ya se había establecido una conexión entre la ETC y los deportes de contacto como el boxeo, el futbol americano y el hockey. Pero este último estudio deja entrever el riesgo al que se exponen los deportistas del football americano a la enfermedad.